La dirigencia de River dio luz verde y ejecuta un rescate de extrema urgencia!
El ecosistema deportivo del Más Monumental acaba de recibir un durísimo y devastador golpe médico que arruina por completo la planificación de los escritorios de cara a la próxima temporada. Una de las letales piezas ofensivas que la institución había cedido a préstamo para que sumara rodaje y minutos como titular indiscutido en el interior del país sufrió una lesión verdaderamente catastrófica que lo marginará de los terrenos de juego por una eternidad, obligando a las autoridades a diagramar un operativo de emergencia para repatriarlo de urgencia hacia la Capital Federal.
Las alarmas de la secretaría técnica sonaron con una furia incontrolable cuando llegaron los primeros informes médicos desde la región cuyana, confirmando los peores y más oscuros presagios sobre el césped. El atacante padeció una escalofriante rotura ligamentaria que destrozó por completo su rodilla, forzando a la cúpula dirigencial dueña de su ficha a tomar las riendas absolutas de la situación y trasladarlo inmediatamente hacia Buenos Aires durante el último fin de semana para ponerlo en manos de los máximos especialistas del club y someterlo a una intervención de altísimo riesgo.
El hermetismo absoluto se rompió cuando las cuentas oficiales de la escuadra provincial que lo tenía entre sus filas emitieron un sentido y doloroso comunicado médico confirmando el éxito de la letal operación quirúrgica. La brutal intervención consistió en una reconstrucción total del ligamento cruzado anterior y una dolorosa reinserción proximal del ligamento colateral lateral, un procedimiento verdaderamente invasivo que le pondrá un freno absoluto a su carrera y lo obligará a atravesar un calvario de rehabilitación física verdaderamente agobiante.
Los plazos estipulados por los cirujanos encargados de la reconstrucción cayeron como un baldazo de agua helada en las oficinas de ambos clubes involucrados en el acuerdo comercial. El parte médico fue tajante y despiadado, arrojando un tiempo estimado de recuperación que oscila entre los nueve y los doce larguísimos meses, sentenciando que el explosivo delantero no volverá a pisar un campo de juego profesional por lo menos hasta finales de la próxima temporada, una eternidad insoportable para un atleta de alto rendimiento.
La hoja de ruta de su extensa y dolorosa rehabilitación marca que el artillero permanecerá durante esta primera etapa crítica bajo la estricta y minuciosa lupa del cuerpo médico del club dueño de su pase para evitar cualquier tipo de complicación postoperatoria. Una vez superada esta fase inicial, armará las valijas para retornar a la provincia, donde posee un vínculo contractual vigente hasta mediados de la lejana temporada dos mil veintisiete, con la titánica y desesperada misión de volver a competir para ganarse, en un futuro totalmente incierto, un lugar de privilegio en la escuadra que lo vio nacer.
¡El implacable delantero que sufrió la peor de las desgracias deportivas y atravesó el bisturí es nada más y nada menos que el temible artillero Maximiliano Salas! Tras destrozarse la rodilla jugando a préstamo en la provincia con la camiseta de Independiente Rivadavia, los médicos de River Plate se hicieron cargo de su reconstrucción total, dejando al Pizzero al margen de las canchas hasta el próximo año y desatando la angustia de todos los hinchas de la Lepra mendocina y del Millonario.

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