Yarroch confirmó el jugador que se va de River.
El mercado de transferencias en el plano local bajó sus persianas, pero las oficinas del Más Monumental siguen siendo un verdadero hervidero. La cúpula dirigencial ejecutó en las últimas horas una maniobra tan drástica como necesaria para sanear la estructura del plantel profesional y achicar una masa salarial completamente desbordada.
La determinación innegociable de la directiva apuntó directamente a desintegrar de manera definitiva el polémico grupo de futbolistas apartados. El famoso escuadrón que se entrenaba en las sombras del predio de Cantilo dejó de existir oficialmente tras una serie de resoluciones implacables en los despachos de Figueroa Alcorta.
El golpe de efecto más resonante tiene como protagonista absoluto a Fabricio Bustos. El lateral derecho, que había llegado con el cartel de figura indiscutida para adueñarse de la banda, terminó firmando la rescisión anticipada de su jugoso contrato para marcharse por la puerta de atrás en absoluta condición de jugador libre.
El destino del experimentado defensor estará del otro lado de la frontera. Las negociaciones a contrarreloj con el mercado brasileño llegaron a buen puerto y el jugador armó las valijas rumbo a la ciudad de Curitiba para sumarse a las filas del Coritiba, escuadra que batalla intensamente en la parte alta del siempre exigente Brasileirao.
A nivel financiero, esta salida representa una herida profunda para las arcas de la institución. La directiva aceptó resignar por completo la millonaria inversión inicial y dejó partir al jugador sin percibir un solo dólar a cambio, priorizando la urgencia de sacarse de encima un contrato altísimo que no le aportaba soluciones al cuerpo técnico.
El fin de Cantilo y los once guerreros del León
La sangría estructural en el predio alternativo no se detuvo allí. El otro apellido de enorme peso específico que permanecía en el ostracismo total era el de Matías Viña, cuya situación contractual también requería una resolución inmediata antes del inminente cierre del libro de pases en el país vecino.
El lateral izquierdo uruguayo corrió la misma suerte y cruzó la frontera para calzarse la camiseta del Cruzeiro. Esta compleja operación fue orquestada directamente por la dirigencia del Flamengo, club dueño de sus derechos federativos, liberando a la tesorería millonaria de tener que seguir abonando su oneroso salario durante los próximos meses.
Con estas dos salidas definitivas, la gestión administrativa le puso el candado final a la etapa de los marginados. La comisión directiva envió un mensaje de autoridad absolutamente brutal hacia adentro del vestuario: nadie está por encima del equilibrio financiero y la armonía grupal de la institución.
Mientras los dirigentes apagan estos incendios económicos, el cuerpo técnico interino se mantiene completamente aislado y enfocado en el verde césped. El estratega del primer equipo ya tiene todo diagramado para afrontar un duelo de altísimo riesgo en una hostil provincia norteña, un territorio donde el equipo no logra sumar de a tres desde el lejano 2019.
Fiel a su convicción táctica, el León apostará por repetir la misma formación que viene arrasando en el torneo. La custodia del arco seguirá en las manos de Santiago Beltrán, respaldado por una última línea de jerarquía mundial conformada por Gonzalo Montiel, Nicolás Otamendi, Lucas Martínez Quarta y el inagotable Marcos Acuña.
La intensidad en el anillo central estará garantizada con el despliegue de Tobías Andrada y Fausto Vera, encargados de recuperar y distribuir para los creativos Tomás Galván y Thiago Almada. En la ofensiva, la temible dupla compuesta por Ángel Correa y Sebastián Driussi buscará romper el maleficio histórico y traer los tres puntos a Núñez.
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