La mafia de calle Viamonte cajonea los reclamos históricos del Más Grande hasta 2028!

El clima de guerra fría entre los despachos del Más Monumental y la sede de la casa madre del fútbol argentino sumó un nuevo y escandaloso capítulo. Tras marcar su regreso triunfal a la mesa del Comité Ejecutivo luego de más de un semestre de estudiada ausencia, la delegación riverplatense presentó un proyecto refundacional con seis reformas estructurales de fondo, pero se topó con el cinismo absoluto de la Liga Profesional, que decidió cajonear las propuestas y patear cualquier debate real para la lejana temporada 2028.


Bajo la conducción estratégica del presidente Stéfano Di Carlo, la comitiva integrada por el vicepresidente segundo Ignacio Villarroel y el secretario general Agustín Forchieri aterrizó en el predio de Ezeiza con los tapones de punta. El documento exigía de manera innegociable una reducción gradual de los equipos de la Primera División y la prohibición absoluta de alterar los reglamentos en pleno desarrollo de los torneos, sumado a la necesidad imperiosa de reordenar el calendario y el mercado de pases para acoplarlo definitivamente al formato europeo de agosto a mayo.

La batería de exigencias de la institución millonaria apuntó directo al corazón de las irregularidades del sistema. El plan contemplaba un blanqueo total de la transparencia institucional para lograr previsibilidad en las decisiones dirigenciales, acompañado de una auditoría externa e independiente para calificar el rendimiento de los jueces y fijar criterios objetivos en las siempre sospechadas designaciones arbitrales. En el plano netamente financiero, se planteó un esquema solidario de reparto de ingresos y una reestructuración profunda en la comercialización de los derechos de televisión tanto a nivel local como internacional.

La respuesta de los laderos de Tapia fue una verdadera cachetada a la evolución del deporte. Las autoridades del organismo despacharon los reclamos argumentando que las paupérrimas competencias del año 2027 ya se encuentran definidas y blindadas, por lo que las magistrales reformas impulsadas por Núñez recién serán puestas bajo la lupa el año siguiente. Como corolario de este mamarracho institucional, dirigentes obsecuentes como el presidente de Banfield, Matías Mariotto, salieron a atacar mediáticamente al club millonario, acusándolo de confundir los roles por el simple hecho de intentar marcarle una agenda de trabajo decente a la conducción actual.

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