La dirigencia va a la carga por un jugador colgado en Europa
El inminente éxodo en el arco del Más Monumental obliga a la cúpula dirigencial a moverse con un sigilo y una agresividad letal en el mercado del viejo continente. Ante la desesperante realidad de que Santiago Beltrán tiene la decisión tomada de armar las valijas a mediano plazo para probar suerte en la élite, seducido por los cantos de sirena del poderoso Real Madrid, la secretaría técnica comandada por Stéfano Di Carlo activó un plan de contingencia brutal y fijó su radar en un viejo anhelo que hoy atraviesa un verdadero calvario deportivo en la capital española.
El protagonista de este operativo de rescate es nada menos que Juan Musso. El experimentado guardameta argentino, campeón de la Copa América y de la Europa League, se encuentra marginado y hundido en el ostracismo absoluto bajo las órdenes de Diego Simeone en el Atlético de Madrid. Las estadísticas filtradas por la prensa deportiva son lapidarias: no suma un solo minuto oficial en lo que va de la temporada, perdiendo muchísimo terreno en comparación al ciclo anterior y quedando totalmente relegado al banco de suplentes detrás de la figura inamovible de Jan Oblak.
A pesar de que el ex arquero del Atalanta y Racing mantiene un vínculo contractual vigente con la escuadra colchonera hasta mediados de la temporada 2028, en los pasillos de Figueroa Alcorta saben perfectamente que el jugador, confeso fanático de la institución millonaria, vería con excelentes ojos una repatriación para recuperar el protagonismo. El arquero se perfila como una alternativa terrenal de primerísimo nivel, superando en consenso a nombres polémicos como el del ex xeneize Agustín Rossi y compitiendo en la carpeta de la directiva con la quimera marroquí de Yassine Bounou.
El único y gran obstáculo para concretar este sueño de mercado radica en las asfixiantes pretensiones económicas de los españoles. La directiva rojiblanca exigiría una cifra cercana a los veinte millones de euros para liberar la ficha del portero, un monto verdaderamente colosal que la tesorería de Núñez solo podría afrontar si finalmente logra cerrar la venta multimillonaria de su actual guardameta titular en la próxima ventana de transferencias.
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