En River hicieron el intento y recibieron la respuesta final del Manchester City.

El cierre del libro de pases dejó una enorme cantidad de movimientos de última hora en los pasillos del Más Monumental. Mientras el cuerpo técnico interino trabaja a destajo para consolidar el funcionamiento del equipo, la dirigencia intentó dar un golpe sobre la mesa que finalmente quedó trunco.


La necesidad de sumar jerarquía de tres cuartos de cancha hacia adelante es una prioridad innegable para el esquema actual. En medio de esa búsqueda frenética, un nombre rutilante y con un pasado glorioso reciente en la cantera millonaria apareció sorpresivamente en el radar para romper el mercado de manera definitiva.

El apuntado principal para concretar un regreso estelar era nada menos que Claudio Echeverri. La joya surgida de las divisiones inferiores se transformó en el gran sueño de la directiva y del nuevo entrenador, quienes pisaron el acelerador a fondo en las últimas horas del período de transferencias para intentar repatriarlo.

El sueño frustrado y el acuerdo millonario en Europa

La ilusión de volver a ver al talentoso mediocampista con el Manto Sagrado nació tras confirmarse que no iba a ser tenido en cuenta en el Manchester City. Al conocerse que su futuro en Inglaterra estaba totalmente relegado, desde Núñez se preparó una propuesta sumamente interesante para tentarlo.

Sin embargo, la enorme expectativa duró apenas un suspiro. La respuesta final desde el viejo continente fue un baldazo de agua fría para todo el mundo riverplatense, ya que el conjunto británico se encontraba en negociaciones muy avanzadas con otro poderoso club europeo que terminó quedándose con sus servicios.

El destino definitivo del volante ofensivo será el Benfica de la liga de Portugal. La transferencia se cerró en un abrir y cerrar de ojos, confirmándose que el futbolista se sumará a las filas del equipo lusitano en condición de préstamo para afrontar la actual temporada deportiva.

Los detalles de la operación marcan que el acuerdo firmado entre los clubes europeos incluye una opción de compra formal. De esta manera, el jugador quedó ligado contractualmente a la institución de las Águilas hasta el 30 de junio de 2027, sepultando por completo cualquier mínima chance de retornar al fútbol argentino en el corto plazo.

El impacto económico y los millones que nunca llegaron

Más allá del dolor estrictamente deportivo por no poder contar con un refuerzo de semejante magnitud, la operación dejó al descubierto un daño colateral que afecta directamente a la tesorería del club. La falta de continuidad del juvenil en el continente europeo generó un perjuicio económico inesperado para nuestra institución.

Desde su millonaria venta en enero de 2025, River Plate jamás logró cobrar un jugoso bono estipulado en 500 mil euros. Esta alarmante situación se dio pura y exclusivamente porque el mediocampista nunca alcanzó los requisitos mínimos de minutos jugados exigidos en los diferentes contratos.

Su nulo protagonismo y sus pasos frustrados tanto por el equipo inglés como por sus posteriores cesiones en el Bayer Leverkusen y el Girona impidieron que se activaran las cláusulas de pago por objetivos. Ahora, la dirigencia deberá cruzar los dedos para que logre sumar rodaje en suelo portugués.

El futuro dirá si esta nueva etapa en el Benfica le permite al jugador relanzar su carrera y cumplir con las expectativas que generó desde su debut. Mientras tanto, en las oficinas de Figueroa Alcorta deberán esperar a próximos mercados para evaluar si queda algún resquicio legal o deportivo que permita volver a soñar con su tan ansiado regreso a casa.

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