El refuerzo fetiche de la gestión anterior colmó la paciencia de los hinchas y exigen su salida inmediata!
El agónico e infartante triunfo del Más Monumental en el Jardín de la República trajo muchísimo alivio en lo numérico, pero dejó un saldo sumamente negativo en cuanto al análisis individual de algunas piezas del plantel. Mientras el ciclo interino acumula un puntaje perfecto y arrollador, un sector inmenso del pueblo riverplatense apuntó todos sus cañones hacia el rendimiento de un mediocampista que parece tener las horas completamente contadas en la institución.
El apuntado por la furia popular es nada menos que Mauro Arambarri. El volante uruguayo, que arribó a Núñez bajo el ala protectora de la anterior y cuestionada conducción técnica, protagonizó un ingreso verdaderamente desastroso durante el complemento frente a Atlético Tucumán, encendiendo una ola de críticas despiadadas que exigen su desvinculación inmediata del club.
La fatídica tarde del charrúa comenzó a gestarse a los 53 minutos del encuentro. El estratega Leonardo Ponzio se vio obligado a mover el banco de suplentes para resguardar el físico de Tobías Andrada, quien venía de marcar su primer tanto oficial con la Banda desde su llegada proveniente de Vélez Sarsfield, pero que debió abandonar el campo de juego por una fuerte paralítica. En su lugar ingresó el mediocampista uruguayo, desatando el caos en el anillo central.
La patada criminal, la ceguera del VAR y el estallido de las tribunas virtuales
El momento que colmó la paciencia de los fanáticos y casi le cuesta el partido al equipo se produjo a los 31 minutos de la segunda etapa. El volante oriental se arrojó de manera totalmente imprudente y descalificadora desde atrás contra la humanidad de Alexis Canelo, impactando de lleno al jugador tucumano en una acción que ameritaba una expulsión directa sin ningún tipo de miramientos.
Para sorpresa de propios y extraños, el juez principal Andrés Gariano apenas le mostró la cartulina amarilla. El escándalo se potenció aún más ante el silencio sepulcral de la cabina del VAR, comandada por Silvio Trucco, quien insólitamente decidió no intervenir al considerar que no había un error manifiesto, desatando la locura absoluta del banco rival y provocando la expulsión del experimentado técnico Julio César Falcioni por sus desmedidos reclamos.
La reacción del pueblo millonario en las plataformas digitales fue absolutamente lapidaria. Las redes sociales se inundaron de mensajes fulminantes contra el jugador, tildándolo de caballo y exigiendo que no vuelva a vestir jamás la camiseta del club, recordando con muchísima ironía y bronca que fue un capricho exclusivo de Eduardo Coudet durante el último mercado de pases.
Afortunadamente para el equipo, la irresponsabilidad del mediocampista no opacó la enorme ventaja numérica obtenida tras la temprana expulsión de Franco Nicola por un planchazo sobre Lucas Martínez Quarta, permitiendo que la jerarquía de Thiago Almada sellara el 2-1 definitivo en tiempo de descuento. Con este envión anímico y tres victorias al hilo, el plantel ya se prepara para recibir a Huracán el próximo sábado 19 de septiembre en Núñez, donde el uruguayo seguramente será evaluado bajo la estricta lupa del hincha.
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