La mafia de Viamonte utiliza al mejor del mundo como escudo para robarle millones al Más Grande!
El nivel de cinismo que maneja la conducción del fútbol argentino acaba de romper absolutamente todos los límites conocidos. En medio de la brutal guerra fría política que se desató tras el regreso de la delegación del Más Monumental a las reuniones del Comité Ejecutivo, el mandamás Claudio Tapia intentó ejecutar una jugada de extorsión mediática bajísima. Aprovechando el inminente partido de despedida de Lionel Messi frente a la selección de Benín programado para el próximo seis de octubre, la cúpula dirigencial le exigió a River Plate que resigne el cobro del alquiler de su estadio y done ese dinero a una entidad benéfica, utilizando la figura inmaculada del astro rosarino para acorralar públicamente a la institución de Núñez.
La indignación estalló por los aires cuando el periodista Diego Díaz filtró las verdaderas y obscenas cifras que esconde este evento pretendidamente solidario. El comunicador detalló que la Asociación del Fútbol Argentino tiene proyectado embolsar la monstruosa suma de trece millones de dólares pura y exclusivamente en concepto de venta de entradas, cobrando tickets populares a precios irrisorios de ciento ochenta mil pesos. Ante semejante botín, el pedido de perdonar el canon de quinientos mil dólares que cuesta el alquiler del recinto fue considerado como una burla absoluta y una provocación directa a las arcas riverplatenses.
En los pasillos de Figueroa Alcorta, la respuesta fue de un rechazo visceral. La directiva comandada en este frente por Ignacio Villarroel y Stéfano Di Carlo catalogó la solicitud como un apriete insólito y se mostró profundamente indignada al comprender que el único objetivo de esta maniobra es marcarles la cancha políticamente. La contradicción de exigir caridad con el patrimonio ajeno mientras se le arranca la cabeza al hincha de a pie con los desorbitantes precios de las localidades expuso la verdadera cara de una gestión que busca someter al club millonario, justo después de que este presentara un proyecto formal para reestructurar y limpiar los torneos de Primera División.
Lejos de amedrentarse ante semejante golpe bajo, la cúpula riverplatense decidió ganar tiempo y no emitir una respuesta definitiva hasta debatir el asunto a puertas cerradas, dejando en claro que no se dejarán pisotear por la calle Viamonte. El mapa político interno ya comenzó a moverse con una fuerza inusitada, y el poroteo dirigencial asegura que la Banda logró aglutinar a quince de los cuarenta y seis asambleístas, consolidando un bloque opositor férreo que está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para frenar los abusos sistemáticos del tapismo.
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