El jugador que Ponzio espera para pelear la delantera en River.

El futuro de una de las máximas promesas de la cantera del Más Monumental se encuentra inmerso en una densa neblina de incertidumbre absoluta. A pesar de que su talento innato y su ferocidad goleadora son virtudes innegables que maravillaron a absolutamente todos los ojeadores en las divisiones formativas, la dura realidad marca que Agustín Ruberto no ha logrado afianzarse ni demostrar todo su potencial en la máxima categoría del fútbol argentino, dejando un enorme signo de interrogación sobre su continuidad en el primer equipo.


El principal verdugo en la incipiente carrera de esta joya de las inferiores ha sido, sin lugar a dudas, el despiadado castigo físico. El joven atacante se vio obligado a atravesar el infierno de sufrir una segunda y devastadora rotura de ligamentos, una tragedia deportiva mayúscula que frenó en seco su brutal progresión y lo hundió en un prolongado pozo de inactividad, minando por completo la confianza de un jugador que parecía estar destinado a romper todos los récords de goleo en Figueroa Alcorta.

La gravedad de esta lesión resulta aún más dolorosa al revisar detalladamente los antecedentes del mercado de pases internacional. Antes de que su rodilla volviera a colapsar de manera catastrófica, los gigantes del viejo continente ya tenían su nombre resaltado con fibra óptica en sus rigurosas carpetas de reclutamiento. Instituciones europeas de la talla de la Lazio de Italia lo habían marcado como un objetivo prioritario a seguir de cara a las próximas temporadas, demostrando que su nivel estaba listo para dar el gran salto a las grandes ligas.

Las frías estadísticas exponen de manera cruda y despiadada las enormes dificultades que tuvo el juvenil para trasladar su hegemonía de la Reserva a la Primera División. Defendiendo el Manto Sagrado, el artillero apenas logró disputar la escuálida suma de veinte compromisos oficiales, un rodaje verdaderamente nulo para un atacante de sus características. En ese derrotero, su aporte ofensivo se limitó a facturar apenas dos gritos sagrados, marchándose sin registrar ni una sola asistencia a sus compañeros en la élite nacional.

Este presente completamente desolador pone contra las cuerdas a la cúpula dirigencial y a la secretaría técnica del club. Las autoridades riverplatenses deberán tomar una decisión drástica, urgente y definitiva respecto a los pasos a seguir con el futuro del centrodelantero, debatiendo internamente si lo más sano para su carrera es mantenerlo en el plantel para que culmine su larguísima recuperación o buscarle una salida a préstamo urgente para que recupere la memoria goleadora lejos de la presión asfixiante que significa el mundo millonario.

Mientras tanto, el cuerpo técnico sabe perfectamente que el equipo necesita soluciones inmediatas y no puede darse el gran lujo de esperar milagros físicos a largo plazo. Con la competencia feroz que existe actualmente en el frente de ataque titular, el artillero juvenil quedó completamente relegado al último escalón de la consideración táctica, obligándolo a remar contra la corriente y a protagonizar una verdadera resurrección futbolística en las sombras si pretende volver a ser el dueño absoluto de los aplausos en el coliseo de Núñez.

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