D'Onofrio rompió el silencio y apuntó sin piedad contra la cúpula de la AFA
Mientras el pueblo millonario disfruta de la reciente victoria en el inicio del interinato y busca recuperar la memoria futbolística para hacer de nuestro inexpugnable Más Monumental una verdadera fortaleza, el frente político institucional sumó un capítulo de altísimo voltaje que sacude por completo al fútbol argentino.
La relación entre River Plate y la casa madre de nuestro fútbol lleva muchísimos años de una frialdad absoluta. Desde la histórica y exitosa gestión de Rodolfo D'Onofrio, la postura de la institución de Núñez ha sido de constante disconformidad respecto a los manejos estructurales de la calle Viamonte.
Esa línea de pensamiento crítico no se modificó en lo más mínimo durante la presidencia de Jorge Brito y, en la actualidad, con Stefano Di Carlo como máximo mandatario, los reclamos públicos sobre las desprolijidades organizativas volvieron a hacerse sentir con muchísima fuerza en los medios de comunicación.
En medio de este clima de enorme tensión política, el mismísimo Rodolfo D'Onofrio decidió reaparecer en la escena pública para dejar un mensaje durísimo. El histórico expresidente millonario analizó la coyuntura actual de los torneos locales y le marcó la cancha al resto de los dirigentes del ámbito doméstico, exigiendo una postura muchísimo más firme.
El exmandatario fue absolutamente contundente al manifestar que es el momento exacto para plantarse cara a cara frente al presidente de la Asociación del Fútbol Argentino y decirle frontalmente todo lo que está mal. Su postura es que las instituciones tienen la obligación moral de expresar su desacuerdo con las decisiones que perjudican al deporte, sin guardarse absolutamente nada.
El recuerdo del FIFA-Gate y el pánico de los dirigentes
Para graficar la gravedad de la sumisión actual, el exitoso exdirigente le exigió a sus pares que tengan el coraje necesario para alzar la voz y que destierren el miedo de una vez por todas. En su descargo, trazó un paralelismo impactante con una de las páginas más oscuras y escandalosas de la historia del fútbol mundial.
Recordando sus épocas de gestión, relató una anécdota imperdible sobre las elecciones que definían la continuidad de Joseph Blatter. Explicó que viajó a Suiza por primera vez en su vida en plena explosión del FIFA-Gate, compartiendo una cena con un sinfín de autoridades internacionales, para despertarse a la mañana siguiente con la noticia de que casi todos sus acompañantes de la noche anterior estaban presos.
Ese mismo día histórico se llevaba a cabo la votación, y la postura de su dirigencia fue apoyar abiertamente al príncipe opositor. El exdirigente recordó que en Argentina y en el mundo reinaba un pánico generalizado, ya que muchos creían que darle la espalda al oficialismo significaría no ganar nunca más un partido o quedar afuera de todas las clasificaciones importantes.
Sin embargo, el tiempo le terminó dando la razón a los valientes, ya que el presidente suizo terminó renunciando a su cargo envuelto en los escándalos de corrupción. Con esta historia, buscó demostrar que el temor a las represalias deportivas es infundado cuando se actúa con convicción y firmeza.
El mensaje de tranquilidad para la tribuna y su futuro político
Trasladando aquel escenario internacional al plano local y a su relación puntual con Claudio Chiqui Tapia, el exmandatario le llevó una tranquilidad inmensa a todos los hinchas de la Banda. Aseguró que mantener la dignidad innegociable frente al poder de turno no trae consecuencias negativas en el campo de juego.
Para respaldar sus palabras con hechos irrefutables, le recordó a los fanáticos que durante los cuatro años en los que su gestión decidió no votar por el actual presidente de la entidad madre, River Plate se cansó de dar vueltas olímpicas y ganó absolutamente todos los campeonatos que se le cruzaron por el camino.
Finalmente, al ser consultado sobre la posibilidad concreta de presentarse como candidato para presidir la máxima entidad del fútbol nacional en un futuro, optó por la cautela. Fiel a su estilo de respetar los procesos institucionales, argumentó que los cargos directivos no se interrumpen abruptamente, remarcando que si eventualmente hay elecciones evaluará la situación, ya que su único y verdadero deseo es que el fútbol argentino alcance la excelencia a nivel global.

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