Colidio atraviesa un gran momento en Brasil, pero quedó afuera de una serie decisiva.

El destino y la desastrosa gestión de los escritorios acaban de regalarle una ventaja deportiva incalculable al eterno rival en el plano internacional. Mientras el Más Monumental mastica la bronca de mirar las instancias decisivas por televisión, un verdadero escándalo administrativo estalló en territorio carioca, marginando por completo de la gran semifinal continental a un ex delantero de la casa que venía pidiendo pista a base de goles.


El protagonista excluyente de este bochorno institucional es Facundo Colidio. El atacante, que atraviesa un presente arrollador y espectacular en el fútbol brasileño, quedó automática y definitivamente inhabilitado para disputar la semifinal de la Copa Sudamericana frente a Boca Juniors. El motivo roza lo amateur: la directiva del Vasco da Gama envió los papeles de su inscripción con tres horas de demora tras el cierre de la ventana oficial fijada por la Conmebol.

Esta negligencia imperdonable deja a la escuadra brasileña sin su carta ofensiva más letal. Para dimensionar el tamaño de esta baja verdaderamente sensible, basta con repasar los escalofriantes números del delantero desde su arribo: en apenas siete presentaciones oficiales, el atacante ya facturó dos goles y repartió dos asistencias, siendo el gran héroe del último fin de semana al marcar un tanto agónico frente a Gremio en la encarnizada lucha por no descender en el Brasileirao.

La cronología de este desastre logístico expone la inoperancia de los brasileños. El acuerdo total por la ficha del jugador se había cerrado el pasado jueves 6 de agosto, pero la dirigencia carioca demoró los trámites burocráticos y la firma del contrato. Cuando quisieron enviar las modificaciones de la lista de buena fe el viernes a las 18 horas, el reloj ya había marcado el límite fatal, dejando los documentos rebotados en las oficinas de la casa madre del fútbol sudamericano.

En medio de este fuego cruzado burocrático, la postura de River Plate fue estrictamente apegada al reglamento. Según dicta el inciso C del artículo 3.7.4.1 de la Conmebol, un futbolista no puede ser inscripto para la Fase Final por dos clubes distintos. Ante la demora brasileña, desde Núñez decidieron sostener al delantero en la nómina oficial, ya que si lo borraban y la transferencia finalmente colapsaba, el equipo del León perdía el capital deportivo para lo que restaba de la competencia.

Lamentablemente, el cálculo terminó siendo un fracaso absoluto por partida doble. La institución millonaria quedó sorpresivamente eliminada a manos de Independiente Santa Fe, y el atacante quedó atrapado en un laberinto reglamentario que le impide defender los colores de su nuevo club en la copa. Ante semejante vacío, el entrenador portugués Pedro Emanuel se verá obligado a parchar el equipo anotando de urgencia a Alan Lescano, flamante refuerzo proveniente de Argentinos Juniors.

El primer gran choque de esta llave desvirtuada tendrá lugar en La Bombonera entre el martes 13 y el miércoles 14 de octubre. La revancha, pactada para una semana más tarde en Río de Janeiro, podría mudarse al mítico Maracaná, escenario donde el Vasco buscará hacer historia pura por primera vez, pero regalando una ventaja inmensa al no contar con el jugador que mayor peso ofensivo le aportaba a su estructura.

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